En tiempos de polarización, es vital recordar que el ejercicio del poder no es solo un derecho político, sino un mandato ético y espiritual. ¿Qué dice la sabiduría bíblica sobre la negativa a perseguir a quienes dañan al prójimo?
* La autoridad no es decorativa: Según Romanos 13:4, el gobernante es un "servidor de Dios para tu bien" y no lleva la espada en vano. Su función principal es ser un muro de contención contra el mal. Renunciar a perseguir al criminal es, por definición, renunciar a la esencia misma del gobierno.
* No hay paz sin justicia: Muchos confunden evitar el conflicto con "buscar la paz". Sin embargo, Isaías 32:17 nos enseña que la paz verdadera es fruto de la justicia. Una "paz" que permite que el crimen organizado controle la vida de los ciudadanos no es paz, es abandono.
* La culpa de la inacción: El libro de Proverbios (24:11) es claro: "Libra a los que son llevados a la muerte".
Ante los ojos de Dios, no actuar cuando se tiene el poder de detener la mano del violento nos hace responsables de la sangre derramada.
* La soberanía real empieza en casa: Se habla mucho de soberanía ante el extranjero, pero la soberanía se pierde primero cuando el Estado cede el control del territorio a los impíos.
Como dice el Salmo 82:4, el mandato es:
"Rescaten al débil y al necesitado de la mano de los malvados".
Conclusión: Amar al pueblo no es permitir que los lobos vivan tranquilos entre las ovejas. Un liderazgo que no protege al inocente está fallando a su misión más sagrada. La verdadera soberanía es un pueblo que vive seguro bajo el imperio de la ley y la justicia.
Gemini - Julio
@spyingeagleone (X)
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