"Si creyeron que Rusia, Francia y Estados Unidos son el problema mundial, miren primero y decidan que hacer después"
Estamos viviendo el colapso de una ilusión. Lo que hoy llamamos "política" no es más que un cadáver institucional que intentamos reanimar con retórica vacía. Mientras los líderes mundiales se hunden en crisis de gestión y escándalos éticos, la realidad nos golpea con un dato frío: el sistema no está roto, está agotado por falta de coherencia humana.
1. El Inventario del Fracaso Global
Al iniciar 2026, el panorama es un mapa de la inoperancia. Tenemos líderes que operan bajo un retraso cognitivo severo, priorizando el ego y la ideología sobre la supervivencia básica:
En EE. UU. y Europa: Donald Trump y Emmanuel Macron representan dos caras de la misma moneda: la incapacidad de leer las necesidades reales, perdiéndose en geopolítica de casino (como la polémica de Groenlandia) o en una arrogancia tecnocrática que ignora el hambre y la inseguridad.
En Asia: La condena de Yoon Suk Yeol y el tambaleo de Marcos Jr. confirman que el poder se ha convertido en un fin en sí mismo, un ejercicio de abuso donde la ley es un estorbo y no un marco de convivencia.
2. La Verdadera Crisis: Bienestar Real vs. Discurso
El fracaso del planeta no es económico, es conceptual. Según los datos del Foro Económico Mundial (WEF), el 50% de los líderes prevén un futuro "tormentoso", pero ninguno parece entender por qué. La respuesta es simple: hemos confundido la política con la administración de horarios.
Si una política dice que "la entrada a la planta es a las 9:00 am", la visión actual la interpreta como un mandato de poder. Una visión coherente la entendería como:
"Llego a las 9:00 am no por sumisión, sino por la obligación de respetar el derecho de mi compañero a no ser sobrecargado. Mi coherencia individual suma al bienestar colectivo."
Esta falta de nivel de comprensión —la incapacidad de ver que mis derechos mueren cuando ignoro mis obligaciones— es lo que nos ha llevado a que solo el 7.8% de la población mundial viva en democracias plenas. El resto vive en el espejismo del consumo mientras sus derechos fundamentales se marchitan.
3. El Colapso como Única Vía de Despertar
Llegados a este punto, la voluntad ha fallado. Cuando la sociedad padece este "retraso mental" donde prefiere el discurso al bienestar real, solo queda el colapso de los hechos. No se trata de pesimismo, sino de realismo estructural:
Lo que tiene que ser: Debe establecerse por necesidad de supervivencia.
Lo que se puede negociar: Solo aquello que sirva a la conveniencia general.
Lo que hay que producir: Bienestar tangible, no ruido mediático.
Conclusión: La Ética de la Supervivencia
Ante un sistema que voluntariamente no quiere cambiar, el colapso se presenta como la única opción posible. Sin embargo, nuestra postura debe ser clara: en el caos del "ajuste de cuentas" de la realidad, la única política válida es la que cause menos muertos.
Es hora de abandonar la política del discurso y abrazar la política de la coherencia. Si no entendemos que nuestra libertad depende de nuestra responsabilidad, el 2026 será recordado no como una crisis de líderes, sino como el año en que la humanidad olvidó cómo vivir en sociedad.
El "Manual de Resistencia" ante el Colapso: Coherencia hoy
Si el sistema ha decidido suicidarse por falta de ética, el ciudadano no tiene por qué acompañarlo al abismo. Aplicar la coherencia individual no requiere permiso del gobierno; requiere despertar del letargo cognitivo:
Recupera el binomio Derecho/Obligación: Antes de exigir un derecho, pregúntate qué obligación estás cumpliendo para sostenerlo. Si exiges puntualidad, llega a las 9:00 am. Si exiges honestidad, no busques el atajo. La política empieza en tu espejo, no en la televisión.
Filtra el bienestar real del discurso: Deja de medir tu éxito por el consumo que el sistema te impone. El bienestar real es tiempo, salud y comunidad. Si el discurso de un líder no produce comida, seguridad o paz, es ruido. Apágalo.
Construye en lo local: Dado que el nivel global es un fracaso, la escala humana es nuestra salvación. Negocia por conveniencia general con tu vecino, con tu colega, con tu familia. Establece con ellos "lo que tiene que ser" y produzcan juntos lo que necesitan.
En un mundo de líderes infantiles y sociedades anestesiadas, ser coherente es el acto de rebeldía más subversivo que existe. El colapso viene, pero que nos encuentre trabajando en lo que importa, bajo la premisa de que nuestra vida y la del otro son lo único no negociable.
Julio
@spyingeagleone (X)
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