viernes, 30 de enero de 2026

El Propósito de la Política: De la Contención a la Expansión Natural

I La Definición Fundamental

La política no debe ser una lucha de identidades ni un ejercicio de retórica. Su única razón de existir es un propósito técnico y protector: contener, plantear y resolver problemas dirigidos a afectar la tranquilidad, seguridad y estabilidad de la población. Cualquier actividad que se desvíe de este objetivo no es política, sino un intento de mantener el poder secuestrado. Cuando el poder se ejerce para beneficio de una élite, se vuelve extractivo; cuando se ejerce para resolver, se vuelve legítimo.

II. La Analogía del Terreno: Limpiar para Crecer

Para entender la salud de una sociedad, podemos usar una analogía básica: el territorio social es un terreno.

La Limpieza (Propósito Preventivo): Un gobierno que resuelve problemas es como quien limpia un terreno de maleza, piedras y plagas. Es la eliminación del conflicto.

La Fertilización (Propósito Expansivo): Una vez limpio, el terreno debe fertilizarse con conocimiento, garantías jurídicas y educación.

Sin embargo, limpiar y fertilizar no es el fin último. El error de los sistemas autoritarios es creer que un terreno limpio y bajo control es el éxito. El éxito real es que, una vez dadas las condiciones, el político se retire para dejar que la vida brote.

III. El Desarrollo como Consecuencia Natural

Dentro de una sociedad sin conflictos, el desarrollo ocurre orgánicamente. El individuo humano es, por naturaleza, proactivo e ingenioso. No necesita que el Estado le diga cómo innovar; solo necesita que el Estado garantice que su esfuerzo no será destruido por la inestabilidad.

Cuando la política cumple su propósito, libera la "carga cognitiva" de la supervivencia, permitiendo que el ingenio se transforme en arte, ciencia y riqueza. En este modelo, la libertad no es algo que el poder "da", sino algo que se expande naturalmente dentro de los márgenes de la paz social.

IV. El Fracaso de la Democracia vs. El Éxito de la Estabilidad

Paradójicamente, la fórmula perfecta para mantener el poder eternamente y sin luchas no se encuentra hoy en las democracias, sino en un puñado de monarquías estables.

El Fracaso Democrático: Las democracias modernas suelen fracasar porque su estructura incentiva la creación de conflictos artificiales para ganar votos. Al ensuciar el terreno constantemente para justificar su bando, impiden el crecimiento a largo plazo. El poder es "secuestrado" cada cuatro años, rompiendo la continuidad necesaria para el ingenio individual.

El Modelo de Éxito: Algunas monarquías han logrado la fórmula de la permanencia: se han convertido en los "jardineros" perpetuos del sistema. Al no tener que luchar por la supervivencia política inmediata, se enfocan en mantener el terreno limpio y fertilizado por siglos.

V. Conclusión: La Fórmula de la Permanencia

La verdadera estabilidad no se logra con represión, sino con ausencia de quejas.

Cuando un sistema político permite que el conocimiento y la libertad se expandan sin límites —siempre dentro de la paz—, se vuelve indistinguible del bienestar ciudadano. En ese punto, la lucha por el poder desaparece, porque nadie desea derrocar el suelo que le permite florecer.

Julio

@spyingeagleone (X)

No hay comentarios:

Publicar un comentario