El Fin de las Etiquetas: La Política como Manual de Usuario
En el siglo XXI, el debate público sigue atrapado en una dicotomía de "izquierdas" y "derechas" que parece más una herencia del siglo XVIII que una herramienta útil para la actualidad. Si analizamos la política en su esencia más pura, descubrimos que no es una batalla de cosmovisiones abstractas, sino una lista de reglamentos diseñados para la supervivencia, la paz y el desarrollo.
1. La Lógica de la Función
La política debería operar bajo la misma lógica que una empresa de construcción o el mantenimiento de un edificio. Cuando un reglamento indica que es obligatorio el uso de casco en una zona de obra, nadie se pregunta si esa norma es de tendencia conservadora o progresista. Es, sencillamente, una función lógica: protege la vida y garantiza la continuidad del trabajo.
2. El Absurdo de Ideologizar lo Práctico
Como bien ilustra el ejemplo cotidiano: "Para que una puerta abra, solo gire la perilla". Si eleváramos esto a un código legal (Política, Artículo 2, Sección 3a), resultaría ridículo intentar asignarle una ideología.
* ¿Es "de derecha" girar la perilla hacia la derecha?
* ¿Es "progresista" que la puerta sea de tipo bandera?
La respuesta es no. La puerta debe abrirse para permitir el flujo, y la política es el mecanismo que garantiza que ese movimiento sea seguro y eficiente.
3. El Presupuesto: ¿Ideología o Mantenimiento?
Bajo esta visión técnica, el presupuesto de una nación no debería ser un botín político, sino un plan de mantenimiento preventivo y correctivo.
Si un puente necesita refuerzo estructural para no caerse, no es una "inversión de izquierda"; es evitar un desastre técnico. Si la educación requiere actualización tecnológica, no es una "agenda globalista"; es preparar la mano de obra para que el sistema no se vuelva obsoleto. En una política lógica, los recursos se asignan donde la función del sistema presenta una falla o una oportunidad de optimización.
4. Pilares de una Política Fluida
Bajo esta visión, la política se sostiene en comportamientos aceptables que no requieren bando político:
* Respeto y Tolerancia: No como ideales románticos, sino como lubricantes sociales para evitar el conflicto.
* Cuidado y Educación: Inversiones técnicas para que el capital humano sea funcional y productivo.
* Seguridad: Un protocolo básico de operación para cualquier sistema social.
Conclusión
La política comprensible es aquella que abandona la retórica compleja para centrarse en la administración de la realidad. Cuando entendemos que el gobierno es una relación de funciones y no un club de ideologías, la gestión pública se vuelve tan clara como un letrero de seguridad o una instrucción para abrir una puerta.
Julio
@spyingeagleone (X)
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