viernes, 16 de enero de 2026

La Oposición Acéfala: ¿Líderes o Espectadores de su propio Berrinche?

 La palabra "líder" proviene de una raíz que significa "ir adelante", "encabezar", "marcar el camino con el cuerpo". Sin embargo, en el panorama actual, nos encontramos ante una anomalía lógica: una sociedad opositora acéfala. No porque falten nombres en las boletas o rostros en las pantallas, sino porque quienes ocupan esas sillas han olvidado que la cabeza no sirve de nada si no tiene el valor de dirigir al cuerpo hacia la acción.

Hoy vemos con asombro a personajes que, desde la arrogancia de un set de grabación o la comodidad de un escritorio, lanzan reclamos a la sociedad: “¿Por qué no reaccionan?”, preguntan con tono de superioridad.
Ante esto, la lógica nos obliga a lanzar la primera pregunta:
> ¿Desde cuándo el pastor espera que las ovejas le abran el camino, mientras él se queda resguardado en el redil?
>
El Liderazgo no se delega, se ejerce
La historia de esta tierra no fue escrita por "líderes pancheros" que enviaban a la gente a enfrentar lo que ellos no se atrevían a tocar. Miguel Hidalgo, Emiliano Zapata y Pancho Villa no eran hombres de escritorio. Ellos no enviaron a nadie; ellos dirigieron a todos. Su legitimidad no emanaba de un título o una herencia de privilegios, sino del hecho de que salieron a las calles a contagiar el hartazgo, a poner el pecho y a luchar en una defensa heroica que buscaba justicia, educación y alimento para el pueblo.
Aquí surge la segunda interrogante lógica:
> ¿En qué momento los "líderes" actuales decidieron que su único trabajo era administrar el miedo y la queja, en lugar de sembrar la justicia y elevar el nivel de vida de aquellos a quienes dicen representar?
>
La Paradoja del Derecho y el Miedo
El miedo de la oposición actual es el mismo miedo de los dictadores: el terror a perder lo que, en estricta justicia, no les pertenece. Creen que por el simple hecho de ostentar un cargo o un apellido, tienen un derecho divino sobre el destino del país.
Pero la lógica es implacable:
> ¿Tiene derecho a reclamar lo que considera "suyo" quien no tiene el valor de luchar por ello?
>
La respuesta es corta: Ninguno. El que no defiende lo que dice amar, tiene el mismo derecho sobre ello que el que se lo roba por la fuerza. Ambos operan fuera de la legitimidad moral.
Conclusión: El fin del berrinche infantil
Sin cabezas inteligentes que posean valor en las entrañas, no habrá cambio alguno. Lo que vemos hoy no es política, es un berrinche infantil, irresponsable y patético. Es el llanto de quien se sabe incapaz de convocar, de contagiar y de heredar una patria libre porque está demasiado ocupado cuidando su propia sombra.
Líderes de la oposición: dejen de preguntar por qué el pueblo no reacciona. El pueblo está esperando a alguien que, como Zapata, entienda que la libertad no se pide por favor, se toma con el ejemplo. Mientras sigan escondidos tras sus cámaras, seguirán siendo lo que son hoy: cabezas sin cuerpo y cuerpos sin rumbo.

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