El Ciclo de la Paranoia: De los Zares a la Convivencia Real
I. La Génesis: El Trauma como Identidad (Zares y Napoleón)
Desde la época de los Zares, Rusia desarrolló una fijación con la vulnerabilidad geográfica. Al carecer de barreras naturales, el Estado Ruso adoptó la expansión como su única forma de defensa. La invasión de Napoleón en 1812 validó esta psicosis: la idea de que "el mundo exterior siempre vendrá por nosotros". El territorio no se vio como un hogar para prosperar, sino como un tablero de ajedrez donde el pueblo era el peón sacrificable para salvar al Estado.
II. El Clímax de la Neurosis: 1945 y la Herencia Soviética
La Segunda Guerra Mundial llevó este temor al extremo. Aunque Rusia venció, el costo de 27 millones de vidas dejó una neurosis de asedio permanente. En lugar de usar la victoria para abrirse, el sistema se cerró. La seguridad nacional se convirtió en una religión que justifica la pobreza y la arrogancia bajo la premisa de que "si no somos agresivos, seremos aniquilados".
III. El Obstáculo: La "Rusia Fantasma"
Hoy, esa fijación impide la tranquilidad social. Rusia vive en una construcción mental donde el enemigo está siempre a la puerta, una idea ilógica dado que nadie busca invadir un territorio congelado y nuclear. Esta neurosis desvía los recursos de la gente hacia una vigilancia interna constante por temor a las reacciones del propio pueblo, manteniendo una población segregada y desconectada de la realidad.
IV. La Solución: Reaprendizaje y Experiencia Real
Para romper este ciclo, la solución no es territorial, sino un cambio de política social e internacional. La vía es el relevo generacional: jóvenes y diplomáticos que salgan al mundo para formar un criterio apegado a la realidad.
Este proceso de sanación requiere:
Escuchar y Preguntar: Abandonar la arrogancia y entender las políticas internacionales reales.
Reflexionar y Experimentar: Salir de la "Rusia Fantasma" para vivir la realidad de otros países donde, aunque la educación no sea perfecta y sea menos cooperacionista (enfocada en la competencia y el pragmatismo), ofrece un marco de convivencia sano y funcional.
Honrar la Convivencia: Aprender que la verdadera soberanía consiste en que los ciudadanos experimenten razonamientos fuera del aislamiento, permitiendo que Rusia finalmente aprenda a convivir con el resto del mundo sin la necesidad de dominarlo.
Julio
@spyingeagleone (X)
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