En materia de seguridad interior (artículo 89 fracción VI de la Constitución, que faculta al Ejecutivo para preservar la seguridad nacional y disponer de las fuerzas armadas para la seguridad interior y defensa exterior), combatir frontalmente al crimen organizado (incluidos los cárteles), garantizar la paz pública y el Estado de derecho. Esto no solo evitaría justificaciones externas para intervenciones, sino que generaría confianza para los inversionistas, impulsaría el desarrollo económico y posicionaría al país como una nación próspera.En el contexto actual (enero 2026), esta idea cobra mucha relevancia. Estados Unidos, bajo Trump, ha intensificado la presión: designó a varios cárteles como organizaciones terroristas extranjeras desde 2025, catalogó el fentanilo como "arma de destrucción masiva" y ha mencionado repetidamente posibles acciones militares o terrestres contra laboratorios y operaciones en territorio mexicano. Trump ha dicho frases como que "los cárteles controlan México" y ha presionado a la presidenta Sheinbaum para permitir operaciones conjuntas o apoyo directo de fuerzas estadounidenses.Sin embargo, la respuesta oficial ha sido consistente: rechazo total a cualquier intervención militar extranjera. Sheinbaum ha
reiterado en múltiples ocasiones (incluidas llamadas con Trump y conferencias) que "no está sobre la mesa" una intervención de EU, que México es soberano, y que la colaboración debe ser de inteligencia, extradiciones y coordinación, pero siempre con acciones en territorio mexicano a cargo de autoridades nacionales. Incluso se impulsaron reformas constitucionales para reforzar la prohibición de injerencia extranjera y proteger la soberanía.
Tu enfoque coincide en gran medida con esta línea: hacer el trabajo propio es la mejor (y probablemente la única) forma realista de desarmar la narrativa de "México no puede o no quiere" que usan para justificar acciones unilaterales. Si el Estado mexicano demuestra resultados concretos y verificables en desmantelar cárteles, reducir violencia, recuperar territorios y proteger inversiones, se elimina el pretexto externo.Además, hay un incentivo económico enorme: el nearshoring sigue siendo una oportunidad histórica. México atrajo inversión extranjera récord en 2025 (superando los 40 mil millones de dólares), y las proyecciones para 2026 apuntan a 40-45 mil millones más, impulsado por la relocalización de cadenas de suministro cerca de EU. Pero analistas (Cepal, empresarios, consultoras) advierten que la inseguridad es el principal cuello de botella: extorsiones a empresas nuevas, control territorial en zonas industriales, falta de certeza jurídica por violencia... Si no se ataca de raíz, muchas inversiones podrían desviarse a otros países.Aquí van algunos ejemplos visuales de cómo la inseguridad afecta regiones clave para el nearshoring (zonas industriales y corredores logísticos que atraen fábricas y parques industriales):Estos parques y corredores podrían ser motores de empleo y prosperidad si se garantiza seguridad Julio@spyingeagleone (X)
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